Es muy importante, a mi entender respetar la jerarquía que se establece en una clase de Zen Budo entre el Maestro, que dirige la clase, y los alumnos que son dirigidos.
En principio no parece que nadie tenga ningún inconveniente en aceptar esto.
Pero si un día no está el Maestro, y es un compañero el que da la clase, entonces se puede poner de manifiesto, a veces, una cierta competividad entre los compañeros por creer cada uno que a él le pertenece la honrosa tarea de dirigir la clase.
En el Zen Budo esto no tiene ningún sentido pues en realidad el único Maestro al que hay que seguir está dentro de nosotros.
Pero sin embargo hay que acostumbrarse a tratar a cualquier compañero, que un día le toque dar una clase, con el mismo respeto, o todavía más si cabe, con el que trataríais al mismísimo Dr. Austro Queiroz.
La primera razón es porque el compañero que está ocupando ese sitio se lo merece ya que está haciendo un trabajo de marcar protocolos y tiempos que nos permite a nosotros de entregarnos al cien por cien a nuestro propio trabajo.
Y la segunda razón, y más importante, es que nuestra mente tiene que aprender a ser dirigida por otros para que así pueda abrirse a ser dirigida por los Maestros Internos cuando estos se le manifiesten.
Así, lo de la jerarquía en el Zen Budo, no se trata solo de respetar un orden protocolario lógico sino que se trata de hacer entender a nuestra mente de que hay otras personas fuera de nosotros que puede que nos ayuden en nuestro propio aprendizaje.
De hecho esto se ve claramente cuando se llega al nivel de compromiso con el Maestro de la Unión donde se comprende que solo hay un ki en el Universo y que nosotros somos solo partes de una sola cosa junto con nuestros compañeros, sean ellos quien sean.
Un saludo.
Jesús martiZén
jueves, 22 de abril de 2010
miércoles, 21 de abril de 2010
LA ATENCIÓN EN EL PRESENTE
Una de las características esenciales del Zen Budo es que sus principios pueden ser aplicados durante los acontecimientos rutinarios de la vida diaria.De hecho, un buen practicante de Zen Budo, que se precie de serlo, está atentolas 24 horas del día a esos principios.
Es decir, está en una actitud de escucha interna permanente intentando estar conectado a cualquier posible mensaje que cualquiera de sus Maestros Internos le pueda mandar.
Sin duda que las tareas (profesionales, sociales, familiares, etc...) que el mundo nos reclama son un impedimento para esta concentración pero, por eso, las horas de entreno en el tatami son muy especiales para ir acostumbrándonos a mantener la atención en nuestro interior al mismo tiempo que hacemos nuestras ejercicios en el tatami.
Con el tiempo iremos viendo que la razón de que las actividades cotidianas nos descentren no es culpa del mundo sino de nuestra poca capacidad de centrarnos en cualquier circunstancia.
Esta reflexión me ha venido cuando me dirigía hoy al gimnasio a entrenar y me daba cuenta de que estaba proyectándome en el futuro pensando en lo que tenía que hacer mañana o pasado, cuando de golpe me ha venido un mensaje (Creo yo que del Maestro de la Geometría) que me decía:"Lo único que tienes que hacer ahora es mirar por donde andas y disfrutar del paseo".
Cuando he "oído" esto, de golpe se me han quitado todas las pre-ocupaciones y me ha venido una sensación de tranquilidad equivalente a como te sientes cuando estas centrado.
La reflexión que me ha venido después y que aquí expongo es que se puede comprobar por propia experiencia que vivir el presente y estar centrado son dos actitudes, inseparables y equivalentes, necesarias para la buena consecución de cualquier acto ya sea una batalla campal a espada o un simple paseo por la calle.
Un saludo.
Jesús martiZén
Es decir, está en una actitud de escucha interna permanente intentando estar conectado a cualquier posible mensaje que cualquiera de sus Maestros Internos le pueda mandar.
Sin duda que las tareas (profesionales, sociales, familiares, etc...) que el mundo nos reclama son un impedimento para esta concentración pero, por eso, las horas de entreno en el tatami son muy especiales para ir acostumbrándonos a mantener la atención en nuestro interior al mismo tiempo que hacemos nuestras ejercicios en el tatami.
Con el tiempo iremos viendo que la razón de que las actividades cotidianas nos descentren no es culpa del mundo sino de nuestra poca capacidad de centrarnos en cualquier circunstancia.
Esta reflexión me ha venido cuando me dirigía hoy al gimnasio a entrenar y me daba cuenta de que estaba proyectándome en el futuro pensando en lo que tenía que hacer mañana o pasado, cuando de golpe me ha venido un mensaje (Creo yo que del Maestro de la Geometría) que me decía:"Lo único que tienes que hacer ahora es mirar por donde andas y disfrutar del paseo".
Cuando he "oído" esto, de golpe se me han quitado todas las pre-ocupaciones y me ha venido una sensación de tranquilidad equivalente a como te sientes cuando estas centrado.
La reflexión que me ha venido después y que aquí expongo es que se puede comprobar por propia experiencia que vivir el presente y estar centrado son dos actitudes, inseparables y equivalentes, necesarias para la buena consecución de cualquier acto ya sea una batalla campal a espada o un simple paseo por la calle.
Un saludo.
Jesús martiZén
lunes, 19 de abril de 2010
CONFIAR Y EXPANDIR
La semana pasada he estado entrenando con una renovada actitud de escucha
a tenor de la nueva forma de trabajar con los Maestros y sus principios, mucho más
atento a cualquier mensaje que me viniera en relación con los ejercicios que estaba
haciendo.
Verdaderamente tengo que decir que ahora si que estoy practicando una
auténtica meditación física pues no puedo separar la actitud interna de introspección
de la actitud externa de ejecución sin que sienta que no estoy haciendo correctamente
los ejercicios y, en consecuencia, perdiendo la motivación.
Pues la motivación se alimenta de los resultados y los resultados vienen de una actitud
mental adecuada, la cual, como sabéis, producirá su efecto benéfico consecuente.
Puedo decir también que he comprobado que todos los Maestros se manifiestan conjuntamente pues, a pesar de estar en un nivel inferior, hoy se me ha manifestado el Maestro de la Expansión cuando al inclinarme hacia delante con los brazos estirados en posición de sentado con las piernas abiertas, me ha venido la necesidad de expandir mi espalda como si fuera lo que tocara en ese momento y con una consigna clara interna de confiar en mi mismo de que esa era la forma de actuar correcta.
En este caso puedo decir que la experiencia ha sido auténtica porque la explicación que he dado aquí ha sido a posteriori de leer en mi interior mis propias sensaciones, lo cual me garantiza que no ha habido ninguna expeculación mental por mi parte.
Buen trabajo a todos.
Jesús martiZén
a tenor de la nueva forma de trabajar con los Maestros y sus principios, mucho más
atento a cualquier mensaje que me viniera en relación con los ejercicios que estaba
haciendo.
Verdaderamente tengo que decir que ahora si que estoy practicando una
auténtica meditación física pues no puedo separar la actitud interna de introspección
de la actitud externa de ejecución sin que sienta que no estoy haciendo correctamente
los ejercicios y, en consecuencia, perdiendo la motivación.
Pues la motivación se alimenta de los resultados y los resultados vienen de una actitud
mental adecuada, la cual, como sabéis, producirá su efecto benéfico consecuente.
Puedo decir también que he comprobado que todos los Maestros se manifiestan conjuntamente pues, a pesar de estar en un nivel inferior, hoy se me ha manifestado el Maestro de la Expansión cuando al inclinarme hacia delante con los brazos estirados en posición de sentado con las piernas abiertas, me ha venido la necesidad de expandir mi espalda como si fuera lo que tocara en ese momento y con una consigna clara interna de confiar en mi mismo de que esa era la forma de actuar correcta.
En este caso puedo decir que la experiencia ha sido auténtica porque la explicación que he dado aquí ha sido a posteriori de leer en mi interior mis propias sensaciones, lo cual me garantiza que no ha habido ninguna expeculación mental por mi parte.
Buen trabajo a todos.
Jesús martiZén
LOS MAESTROS NOS HABLAN
Como todos sabeís en el Zen Budo hay ocho Maestros internos que nos hablan a través de sus principios.
Estos principios son mensajes subliminales que, si estamos atentos, los oiremos hablar en nuestra cabeza en forma de consignas concretas que evocarán en nosotros la actitud correcta para cumplir el trabajo que cada Maestro requiere.
Cuando digo que “los Maestros Internos nos hablan” no lo quiero decir de forma literal pero si de forma que se puede traducir en palabras lo que Éstos nos dicen.
Y estas palabras son:
Maestro de la Limitación.................Empieza y relájate.
Maestro de la Gravedad..................Entrégate y enraízate.
Maestro del Aliento.........................Cálmate y despierta.
Maestro de la Unión........................Siente y únete.
Maestro de la Geometría..........Posiciónate en tu presencia.
Maestro de la Expansión..................Confía y expándete.
Maestro del Movimiento.............Vuélvete movimiento.
Maestro del Vacío..........Habita la Paz que hay en el centro de ti mismo.
Así, a partir de ahora, cuando entrenen, estén muy atentos a vuestra meditación física pues esta puede dar lugar, posiblemente, a mensajes internos que ustedes pueden traducir en alguna de estas frases de la fila vertical de la derecha y según la que sea sabrán que Maestro les está hablando porque, además, tengan en cuenta, que, independientemente del nivel en el cual se encuentren, los Maestro se manifiestan conjuntamente, aunque no al mismo tiempo.
Buen trabajo.
Jesús martiZén
Estos principios son mensajes subliminales que, si estamos atentos, los oiremos hablar en nuestra cabeza en forma de consignas concretas que evocarán en nosotros la actitud correcta para cumplir el trabajo que cada Maestro requiere.
Cuando digo que “los Maestros Internos nos hablan” no lo quiero decir de forma literal pero si de forma que se puede traducir en palabras lo que Éstos nos dicen.
Y estas palabras son:
Maestro de la Limitación.................Empieza y relájate.
Maestro de la Gravedad..................Entrégate y enraízate.
Maestro del Aliento.........................Cálmate y despierta.
Maestro de la Unión........................Siente y únete.
Maestro de la Geometría..........Posiciónate en tu presencia.
Maestro de la Expansión..................Confía y expándete.
Maestro del Movimiento.............Vuélvete movimiento.
Maestro del Vacío..........Habita la Paz que hay en el centro de ti mismo.
Así, a partir de ahora, cuando entrenen, estén muy atentos a vuestra meditación física pues esta puede dar lugar, posiblemente, a mensajes internos que ustedes pueden traducir en alguna de estas frases de la fila vertical de la derecha y según la que sea sabrán que Maestro les está hablando porque, además, tengan en cuenta, que, independientemente del nivel en el cual se encuentren, los Maestro se manifiestan conjuntamente, aunque no al mismo tiempo.
Buen trabajo.
Jesús martiZén
martes, 12 de enero de 2010
EL LIBRO DEL ZEN BUDO
Para descargarse el libro del Zen Budo completamente gratis clikar aquí :
http://es.austro.com/libros/zen-budo
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sábado, 5 de diciembre de 2009
LAS LESIONES EN EL ZEN BUDO
Es normal que durante la práctica de cualquier actividad deportiva se produzcan a veces lesiones en forma de tirones o contracturas que nos interrumpen en nuestra rutina.
Cuando esto sucede casi todo el mundo cae en un estado de desánimo y baja moral que le provoca una depresión momentánea sintiéndonos culpables, como si hubiéramos cometido algún delito, e impotentes por no haber podido preveer tal accidente.
Pero en el Zen Budo las cosas se toman de otra manera pues lo que parece una maldición aquí se transforman en regalos para nuestro aprendizaje que no se podrían dar si no fuera por tal circunstancia.
Como todos sabemos en el Zen Budo es muy importante tomar conciencia de nuestras propias tensiones mentales para, desde la aceptación de este hecho, aplicar el principio de descontracción e ir así relajando nuestras tensiones musculares y articulares.
Para saber si estamos trabajando bien necesitamos parámetros que nos indiquen cuando estamos sobrepasando nuestra propia capacidad y no incurrir en atrevimientos que van más allá de nuestras posibilidades reales y nos ponen en riesgo de un grave accidente.
En realidad esto sucede en las personas naturalmente como en el instinto de supervivencia.
Es decir, nadie intentará hacer un triple salto mortal desde un trampolín de 20 metros si apenas ha hecho nunca una voltereta en el colchón de su cama.
Pero no siempre conseguimos estar lo suficientemente atentos a nuestras propias sensaciones quizá porque hay todavía automatismos del pasado que han quedado escondidos en nuestra mente de tal manera que todavía nos producen tensiones que se traducen en rigideces que pueden llegar incluso a producirnos lesiones.
Es entonces cuando podemos aprovechar para hacer una limpieza exhaustiva de esos restos del pasado que teníamos enquistados y que ponen en peligro nuestra actividad en el presente.
Luego las lesiones tienen una razón de ser muy importante en nuestro entreno como alarmas que nos avisan de que el camino no está lo suficientemente limpio para nuestra evolución y avance en el presente.
Luego la actitud adecuada en estos casos no es la de salir corriendo y huir de aceptar la situación sino, todo lo contrario, aprovechar para entrar en un estado de mayor reflexión y análisis de cómo han sucedido los hechos para aprender en que parte de nosotros no estábamos con la atención suficiente en el momento del accidente y establecer un diálogo interno entre la zona lesionada y nuestra actitud mental para descubrir las concordancias que han producido tal efecto.
Además, por supuesto, de poner todos los remedios que haya a nuestro alcance, para la más y mejor pronta recuperación de nuestra parte, en forma de masajes, ejercicios relajantes, etc… que propicien aún más el diálogo interno propuesto.
Como ven, una vez más se demuestra que en el Zen Budo todas nuestras reacciones físicas nos dan el parámetro perfecto para saber donde estamos con respecto a nuestro estado emocional-mental, dándonos la posibilidad de ver donde se producen todos los conflictos para poder así aspirar a la sanación desde el origen mismo de las causas.
Un abrazo a todos.
Jesús martiZen
Cuando esto sucede casi todo el mundo cae en un estado de desánimo y baja moral que le provoca una depresión momentánea sintiéndonos culpables, como si hubiéramos cometido algún delito, e impotentes por no haber podido preveer tal accidente.
Pero en el Zen Budo las cosas se toman de otra manera pues lo que parece una maldición aquí se transforman en regalos para nuestro aprendizaje que no se podrían dar si no fuera por tal circunstancia.
Como todos sabemos en el Zen Budo es muy importante tomar conciencia de nuestras propias tensiones mentales para, desde la aceptación de este hecho, aplicar el principio de descontracción e ir así relajando nuestras tensiones musculares y articulares.
Para saber si estamos trabajando bien necesitamos parámetros que nos indiquen cuando estamos sobrepasando nuestra propia capacidad y no incurrir en atrevimientos que van más allá de nuestras posibilidades reales y nos ponen en riesgo de un grave accidente.
En realidad esto sucede en las personas naturalmente como en el instinto de supervivencia.
Es decir, nadie intentará hacer un triple salto mortal desde un trampolín de 20 metros si apenas ha hecho nunca una voltereta en el colchón de su cama.
Pero no siempre conseguimos estar lo suficientemente atentos a nuestras propias sensaciones quizá porque hay todavía automatismos del pasado que han quedado escondidos en nuestra mente de tal manera que todavía nos producen tensiones que se traducen en rigideces que pueden llegar incluso a producirnos lesiones.
Es entonces cuando podemos aprovechar para hacer una limpieza exhaustiva de esos restos del pasado que teníamos enquistados y que ponen en peligro nuestra actividad en el presente.
Luego las lesiones tienen una razón de ser muy importante en nuestro entreno como alarmas que nos avisan de que el camino no está lo suficientemente limpio para nuestra evolución y avance en el presente.
Luego la actitud adecuada en estos casos no es la de salir corriendo y huir de aceptar la situación sino, todo lo contrario, aprovechar para entrar en un estado de mayor reflexión y análisis de cómo han sucedido los hechos para aprender en que parte de nosotros no estábamos con la atención suficiente en el momento del accidente y establecer un diálogo interno entre la zona lesionada y nuestra actitud mental para descubrir las concordancias que han producido tal efecto.
Además, por supuesto, de poner todos los remedios que haya a nuestro alcance, para la más y mejor pronta recuperación de nuestra parte, en forma de masajes, ejercicios relajantes, etc… que propicien aún más el diálogo interno propuesto.
Como ven, una vez más se demuestra que en el Zen Budo todas nuestras reacciones físicas nos dan el parámetro perfecto para saber donde estamos con respecto a nuestro estado emocional-mental, dándonos la posibilidad de ver donde se producen todos los conflictos para poder así aspirar a la sanación desde el origen mismo de las causas.
Un abrazo a todos.
Jesús martiZen
viernes, 20 de noviembre de 2009
LA DESCONTRACCIÓN Y EL CONTROL MENTAL
Cuando practicamos las volteretas en el Zen Budo, algunas veces intentamos escapar de meter la cabeza por el sitio adecuado, intentando controlar la situación, creyendo así que vamos a librarnos de algún golpe.
A pesar de que la práctica nos enseña que meter la cabeza por el centro, hacia el punto zero, o vacío si se quiere, es por donde tenemos más garantias de salir con éxito del ejercicio en si mismo, la mente, a veces, renuncia a la evidencia, ya constatada otras veces, e intenta escaparse por fuera del movimiento consiguiendo, eso si, un buen golpe en las espaldas que le recordará, eso también, que tiene que confiar en las nuevas maneras de actuar y renunciar a los viejos hábitos adquiridos.
Además, la actitud de entregarse a la evidencia, provoca en el cuerpo una descontracción consecuente con el estado mental de dejar de luchar y resistirse, lo cual irá también en beneficio del impacto que el cuerpo recibe en su choque con el suelo.
En definitiva se demuestra por propia experiencia que la verdadera descontracción muscular empieza con la renuncia de la mente a tener el control y entregarse a la evidencia que le demuestra cual es el camino seguro.
Jesús martiZen
A pesar de que la práctica nos enseña que meter la cabeza por el centro, hacia el punto zero, o vacío si se quiere, es por donde tenemos más garantias de salir con éxito del ejercicio en si mismo, la mente, a veces, renuncia a la evidencia, ya constatada otras veces, e intenta escaparse por fuera del movimiento consiguiendo, eso si, un buen golpe en las espaldas que le recordará, eso también, que tiene que confiar en las nuevas maneras de actuar y renunciar a los viejos hábitos adquiridos.
Además, la actitud de entregarse a la evidencia, provoca en el cuerpo una descontracción consecuente con el estado mental de dejar de luchar y resistirse, lo cual irá también en beneficio del impacto que el cuerpo recibe en su choque con el suelo.
En definitiva se demuestra por propia experiencia que la verdadera descontracción muscular empieza con la renuncia de la mente a tener el control y entregarse a la evidencia que le demuestra cual es el camino seguro.
Jesús martiZen
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